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Crónica de la semana de Rubén Vasconcelos Beltrán, 05/Mayo/2014

por / Lunes, 05 mayo 2014 / Publicado enHISTORIA
Concierto

todooaxacaradio.com

5 de mayo de 2014

Por: Rubén Vasconcelos Beltrán

La canonización de los papas

Ciertamente este acontecimiento tuvo una gran trascendencia a nivel mundial porque nunca en la iglesia católica se había dado la canonización de dos papas al mismo tiempo como sucedió en esta ocasión,  lo cual conmovió a millones de seres humanos aunque esto ya se esperaba desde hace meses cuando se empezó a hablar sobre este tema por los voceros del Vaticano en los medios de comunicación masiva, lo que provocó que un gran número de personas se aprestara a ver la forma de estar presente en tan significativo acontecimiento en la Plaza de San Pedro, que lució en todo momento pletórica de visitantes, algunos diarios aseguran que llegaron a ochocientos mil los que tuvieron un sitio en la plaza así como en la vía de la Conciliación y calles aledañas, inclusive se comenta que la gran mayoría durmió por lo menos una noche en el lugar para tener la seguridad de contar con un espacio y poder vivir de cerca el histórico acontecimiento.

Los que tuvimos la oportunidad de seguir a través de la televisión el desarrollo del suceso aceptarán que es imponente la monumentalidad de la Plaza de San Pedro, las dimensiones de la Basílica con una enorme cúpula la hacen de una grandiosidad arrolladora, el tamaño, la altura, el grosor de  las  columnas  que  sostienen la techumbre con  enormes  bóvedas historiadas y cientos de estatuas de corte clásico que adornan los corredores laterales que conforman la gran herradura; pero si el exterior es grandioso el interior es sublime, producto de la desbordada imaginación creadora de quienes la idearon y realizaron; la perfección se dibuja en cada uno de sus rincones, en todas la cosas, en medio un notable abigarramiento de formas. En una de  las  pilas del lado derecho de la nave principal hay una de agua  bendita adornada con  ángeles bellamente elaborados.

Cada una de las capillas que circundan la nave principal es admirable, pero la “Capella della Pietá” (Capilla de la Piedad), que  contiene la  famosa obra de Miguel Ángel, que  muestra a Jesús en brazos de su madre después de haber sido crucificado. La que según los estudiosos del arte es la más extraordinaria realización en esos tiempos, es la primera escultura que logró este artista con el fin, aseguran, de exaltar a la persona humana. Pero Miguel  Ángel hizo una escultura para adornar la tumba del  Cardenal  Francés  Jean  de  Lagraulas, que no la vio concluida porque la muerte se le adelantó, pero es de tal la finura, delicadeza y belleza de los rasgos del rostro de la virgen que muchos piensan que es el retrato de su madre Francisca  Buonarroti, a la que perdió siendo muy niño y cuentan que siempre mantuvo la idea de conservar  su  recuerdo. Pero sea lo que sea, la obra es algo verdaderamente extraordinario por su proporcionalidad, la  perfección  de  cada  una  de  sus  partes, por la  expresión  lograda en los rostros que solo es posible en manos de los que son depositarios del arte universal. Razón  tenía  Miguel  Ángel, al asegurar  que  en  cada  pedazo  de  materia algo  se  oculta  hasta  que  el  hombre lo  sustrae, lo  arranca, es algo así como lo que el  hombre busca y busca con el fin de encontrar la razón de su existencia, de su razón de ser, de  su  destino, para  medio entenderse y lograr su equilibrio emocional que le permita concretar cada una de sus realizaciones.

La fastuosidad de la ceremonia llamó la atención, la precisión en los movimientos de cada uno de los participantes, la secuencia, los detalles del protocolo; nadie hace ni dice cosas demás sino cumple puntualmente con la parte que le corresponde. Los asistentes en absoluto orden cuidaban del lugar que les había tocado y todos al unísono rezaban o cantaban. Los organizadores tuvieron el cuidado de colocar pantallas en las que se pasaban las imágenes de todo lo que acontecía para que nadie se quedara sin ver o escuchar a pesar de la distancia.

En la ceremonia estuvieron los dos papas Francisco y Benedicto XVI, los integrantes de las delegaciones de todo el mundo, ciento cincuenta cardenales, seis mil sacerdotes, obispos, periodistas, y muchas otras personas más quienes se emocionaron al escuchar las palabras del papa Francisco, declaramos benditos y definimos que Juan XXIII y Juan Pablo II sean santos y los incluimos entre los santos, decretando que sean venerados de esa manera por toda la Iglesia Católica. Las reliquias de los dos papas fueron puestas en el altar, consistentes en una ampolleta con sangre de Juan Pablo II, llevada por la señora Floriberta Mora, de origen costarricense, cuya curación así como la de Sor Marie Pierre-Simón, de Francia curada del mal de Parkinson, fue lo que permitió elevar a este Papa a los altares y las de Juan XXIII consistente en un pedazo de hueso fue entrega por su sobrino y el milagro que se le atribuye  el papa Francisco, llamó a Juan Pablo II, El papa de la familia.          

En la ciudad de Oaxaca los dos papas Juan XXIII y Juan Pablo II, tuvieron algo que ver con los oaxaqueños. El primero de ellos en 1959 autorizó la celebración del cincuenta aniversario de la coronación pontifical de la Virgen de La Soledad, lo cual provocó una gran emoción y alegría entre los feligreses así como una participación entusiasta de miles de personas, el arzobispo era en ese entonces don Fortino Gómez León, y don Guillermo Álvarez Varela, el rector del santuario, además otorga a éste la categoría de Basílica Menor el 17 de julio de ese mismo año como consta en una placa que se encuentra entrando sobre el muro derecho al templo y Juan Pablo II, porque visitó Oaxaca el 29 enero de 1979. Recordemos que estuvo en Cuilapam de Guerrero, en donde se reunió con los nativos de todas las regiones del estado; convivió con los enfermos en Santo Domingo de Guzmán; visitó a la Virgen de La Soledad, patrona de los oaxaqueños;  dijo una misa al aire libre en el atrio de la Catedral haciendo sentir su presencia en todos los que en esa tarde se congregaron en el Zócalo y la Alameda; convivió con todos con esa alegría que le era característica y que se le dibujaba en el rostro propiciando que donde quiera que fuera la gente le entregaba su admiración y cariño sin limitación alguna.

Al terminar la ceremonia el papa Francisco dedicó su tiempo a saludar personalmente a los mandatarios o a sus representantes incluyendo a la señora Angélica Rivera, esposa del presidente de la República, Lic. Enrique Peña Nieto.

Espectacular concierto   

El 25 de abril en la tarde, se reunieron en la Plaza de la Danza miles de personas para escuchar el concierto a cargo de 482 músicos que conforman 13 bandas, lo cual resultó verdaderamente espectacular pues se combinó la maestría de los ejecutantes con la emoción de sus directores lo cual el público presente aplaudió desde el inicio, todo enmarcado por los dibujados perfiles del santuario de la Soledad y reciedumbre de la cantera del Palacio Municipal, y los claroscuros que los rayos del sol van creando con las partes componentes del paisaje que se perfila con la sombra del lejano Monte Albán.  Los maestros directores de las orquestas tienen ya muy calculado todo como para hacer lucir a sus jóvenes ejecutantes y esto se ve cuando cualquiera de ellos se dirige al lugar que se le ha asignado, tomar la batuta y arrancar los primeros acordes, así es con don Cesar Delgado Martínez, Indalecio Chimil Antonio, Raúl Lico Ventura, Eleazar Hernández Vásquez y Fernando Inés Velasco.

El resultado es grandioso, 482 músicos tocando al unísono, todo un sueño bañado de  nostalgia, de recuerdos, de tradición, y de grandes esperanzas, de fuerza, de vigor, de búsqueda de un mañana mejor.

En el concierto participaron 13 bandas de música: La Sinfónica del Centro de Iniciación Musical de Oaxaca (CIMO), la banda de la Dirección de Seguridad Pública del Estado, la de San Melchor Betaza radicados en Oaxaca y la llamada Herencia Musical de Teotitlán del Valle, la Infantil y Juvenil del Estado de Oaxaca y la Porfirio Avendaño de Santa Cruz Xoxocotlán, la de San Jacinto Amilpas; Zempoaltepetl, de Tlalixtac de Cabrera; Herencia Musical de Teotitlán del Valle, Otitlán de Morelos, San Melchor Betaza, Yatzachi el bajo, y San Miguel Cajonos.

La participación de las chinas oaxaqueñas que presentaron la calenda, lucieron sus bellos vestidos, sus canastas enfloradas, su desbordante alegría, bailaron el Jarabe del Valle, y con ellas los gigantescos monigotes, en tanto luces iluminaban el firmamento, se dibujaban flores, chorros de agua, ¡qué ingenio!, ¡que imaginación!, quién sabe cuántas formas se dibujaron en la mente de los que admiraron el espectáculo pirotécnico que es tan fugaz pero nos visten de alegría y arrancan gritos de sorpresa contenida. ¡Qué hermoso es nuestro Dios nunca muere! cuanto nos deja y cuanto de nosotros se lleva.

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